Facebook Twitter Google +1     Admin

Arboles muertos y mucha tinta

Literatura basura, comics extraños, fotonovelas deformes... La cultura popular que pocos miran, regurgitada aquí

Bomba en la ciudad abandonada

20130514001902-bomba-en-la-ciudad-abandonada.jpg

Título original: BOMBA THE JUNGLE BOY IN THE ABANDONED CITY; or, A Treasure Ten Thousand Years Old (1927)

Autor: “Roy Rockwood” (aparentemente John Duffield)

Colección: Robin Hood

Edita: Acme, Buenos Aires, 1955.

 

Hace ya varios años, dentro del Especial ¡Ungawa! de esta página, hice una extensa nota sobre Bomba el Niño de la Selva. En ese momento no tenía todas las novelas (de hecho me siguen faltando varias). Encontré algunas más desde entonces y, aprovechando que me han pedido hacer una nota larga sobre este personaje, me he sentado a leerlas. Voy a saltarme la explicación del personaje y que pasa en términos generales en la saga, que para eso está lo que escribí años atrás. Es solo cuestión de seguir el link y leer lo que escribí antes.

Esta es la quinta novela de la serie, tras Bomba el Niño de la Selva, Bomba en la Montaña Movediza, Bomba en la Catarata Gigante y Bomba en la Isla de los Jaguares. Tras que ésta última terminara literalmente hundiéndose víctima de un terremoto – regla de oro de toda novela de Bomba: tiene que haber como mínimo una catástrofe natural en cada novela, sea terremoto, inundación o erupción volcánica en la selva – Bomba salva de la muerte al único otro superviviente del poblado, un nativo llamado Gibo. Que se convertirá en su fiel y servil ayudante, con acento en servil. Porque otra regla de oro de esta serie es que los indígenas son siempre inferiores, serviles, supersticiosos y, si son buenos, reconocen la innata superioridad blanca de nuestro niño selvático favorito. Así que Gibo se convierte rápidamente en su Viernes particular, al que Bomba rescata en toda la historia una y otra vez de fieras salvajes. Que las hay por doquier, listas para atacar en todo momento a Bomba y Gibo e impedirles el viaje. Pumas, jaguares, monos salvajes, serpientes, cerdos salvajes: todos estan listos esperándolos para atacarlos.

Porque ambos se encaminan en búsqueda de una ciudad abandonada donde todos los edificios son de oro, que es donde se encuentra le malvado mestizo Japazy, quien es el que puede contarle a Bomba sobre sus orígenes y sus padres. Porque éste está obsesionado con saber quienes son los progenitores blancos y por que lo dejaron en medio de la selva. Desde ya que llegan e intentan hablar con Japazy, pero , cómo éste es un tipo malísimo – como buen mestizo, porque , claro, es una criatura antinatural, ni inferior como los indios ni superior como los blancos así que evidentemente es un monstruo malvado – no dirá mucho y , después, al capturarlos, los quiere matar. Pero ambos se escapan y, ayudados por el siempre ubicuo terremoto de cada novela, hacen que Japazy caiga por un precipicio hacia su muerte. Eso sí, dejando un cuaderno escrito que puede que tenga más pistas sobre los orígenes de Bomba (y así continuar la saga). Fin

Desde ya, si obviamos el racismo omnipresente, y todas las coincidencias de las que hablamos en la reseña, la novela es entretenida en tanto aventura juvenil. Claro, si pensamos en chicos a los que todo estos “peros” no les importen. Diría que hoy día se hace inviable revivir al personaje.

 

13/05/2013 20:19 roberto #. Especial ¡Ungawa!

Comentarios » Ir a formulario



No hay comentarios

Añadir un comentario



No será mostrado.







Temas

Archivos

Enlaces

 

 
Bomba en la ciudad abandonada | Arboles muertos y mucha tinta

Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris